Pbro. Lic. Adrián Tapia
Diócesis de Xochimilco
Comentario al Evangelio
Busquen al Señor mientras lo puedan encontrar
Este domingo día del Señor meditaremos en el Evangelio la parábola de los obreros de la viña que nos invita a reflexionar una vez lo esencial de la vida cristiana radica en descubrir la novedad de la llamada que Dios ha realizado y lo sigue haciendo en la vida de cada persona, que lo hace en distintos momentos de la vida.
1ª Lectura: Isaías 55,6-9
Este texto del «Deuteroisaías» (Segundo Isaías), pone en relieve el carácter misericordioso del Dios vivo y verdadero, dejando a un lado la visión judía de una teología severa que nos mostraba a un Dios terrible, alejado y justiciero. Pero el profeta expresa todo lo contrario y todos estamos llamados a buscarlo y a convertirnos a Él, porque está cercano y, sin duda, se deja encontrar. Dios no huye, ni se esconde, ni "pasa"; de su pueblo o de cada uno de nosotros. Porque usa la compasión y por eso merece la pena buscar al Señor.
2ª Lectura: Filipenses 1,20-27
San Pablo desde la cárcel en Éfeso, confiesa a sus discípulos de Filipo que lo ha pasado muy mal debido a las persecuciones y les habla de lo que significa vivir en Cristo. Ha sentido su presencia salvífica hasta lo más profundo y no le teme ya a la muerte. Tuvo y tiene la experiencia de lo que es; vivir en Cristo, y la muerte le abre una puerta a la vida que nadie le podrá arrebatar. Pero solo que se encuentra en un dilema de estar con Dios en la eternidad y el desear quedarse en este mundo, entre los suyos, por servir a las comunidades a las que ha predicado el evangelio. Su felicidad consistirá será permanecer en Cristo en vida y en muerte.
3ª Lectura Mateo 20,1-16
Para tener una mejor comprensión me permito contextualizar el texto evangélico, haciendo una breve conexión con las palabras de Isaías que escuchamos en la primera lectura: mis caminos no son vuestros caminos... Esta parábola tanto en tiempo de Jesús como en los nuestros, nos puede resultar algo escandalosa desde la justicia social en el pago equitativo a los jornaleros que trabajaron al inicio y a los del final. Así funciona el Reino, no el mundo, y así se hace justicia de una forma absolutamente distinta a la de cualquier otra institución.
Por tanto en esta parábola lo que debemos de resalta es la generosidad que tiene el dueño de la viña al momento de pagar, ya que a los de la undécima hora (5:00 pm) da el mismo pago, que los de la primer hora, pues el trabajo “de sol a sol” eran doce horas. San Mateo quiere explicar a algunos judeo-cristianos, que la llamada de los paganos y su respuesta generosa les han situado en el mismo plano de la salvación que a ellos.
La parábola pues quiere enseñar una única cosa, decisiva: «Así es Dios con respecto a la salvación». Es muy probable que los jornaleros que llegaron al último no merecieran ese jornal, desde el punto de vista de la justicia simple o productiva, pero desde la bondad de Dios han recibido; gratuitamente; lo que necesitaban. El dueño de la vida es la imagen de Dios, soberanamente libre en la remuneración del trabajo, el logro de la salvación, es decir, la comunión en la vida divina, la vida eterna.
San Agustín comenta que «Dios nos cultiva como un campo para hacernos mejores». Que nuestra vida se convierta en un viñedo agradable a Dios, que sea Él quien siembre y cultive en nuestro corazón y pidamos al Señor, que siempre salga a buscarnos, así sea la primera o a la undécima hora y que nos conceda la gracia de dejarnos encontrar, para que nos contrate a trabajar en la Viña eterna donde habrá dulces frutos y exquisito vino.