Pbro. Lic. Adrián Tapia,

diócesis de Xochimilco

Comentario al Evangelio

¡PORQUE EL SEÑOR JAMÁS DESOYE AL POBRE!

Tantos desafíos que enfrentan los discípulos de Cristo en el mundo de hoy, que nos hacen remontarnos a los primeros cristianos que dieron la vida por su fe y sus convicciones donde estamos llamados a convertirnos en grandes místicos y valientes profetas de Dios.

1ª Lectura: Jeremías 20,10-13

Por ello la situación vivida del profeta Jeremías, es un typus (modelo) de lo que posteriormente vivió nuestro Señor Jesucristo y lo que el católico devoto de hoy vive. Me explico… En la actualidad observamos que aquel feligrés o ministro ordenado que se apegué a lo que dice el depósito de la fe que resguarda celosamente nuestra doctrina cristiana cuyo contenido emana de la Sagrada Tradición Apostólica. Y quien de una manera particular defienda y promueva la moral cristiana, se le trata como al profeta Jeremías: se le busca silenciarlo a toda costa arguyendo conceptos manipulados como discriminación, exclusión y además estableciendo leyes que son inspiradas en la simple autopercepción; no son mas que normativas que obcecan el sentido común, porque pretenden cambiar la realidad con una alto contenido hedonista para simplemente beneficiar a una minoría. Con tristeza duele decirlo, son terriblemente manipuladas por los millonarios y poderosos más influyentes del mundo que financian espléndidamente al fenómeno social denominado ideología de género.

Jeremías experimenta que los poderosos, los que están en contra de su misión y su palabra, quieren quemar al profeta. Pretenden seducirlo como un día Dios lo había seducido cuando era casi un joven. Es eso mismo lo que pretenden los enemigos. Su vida ha sido un drama, no hay más que hacer un recorrido por su libro: sufrimientos, marginación social y su soledad, persecuciones y las acusaciones que soporta, azotes, torturas, cárcel y condena a muerte de parte de las autoridades. Quieren hacer lo que Dios, pero para destruirlo y así el drama es más certero. De ahí que, seducción por seducción, el profeta prefiere la seducción divina que le quema el alma y las entrañas con verdadero amor.

2ª Lectura: Romanos: 5,12-15

San Pablo está intentando hacer una lectura midráshica, (Método homilético de la exegesis bíblica) pretendiendo comparar a la humanidad vieja y a la humanidad nueva. La vieja procedente de Adán, la nueva liberada y salvada por Cristo. Es verdad que existe un pecado original, y el tipo de ello es Adán (aunque Adán no es una persona concreta, sino la humanidad vieja). Sin duda que pecamos siguiendo el ejemplo de unos con otros, y en este sentido seguirnos el ejemplo de Adán =la humanidad vieja. Pero frente a Adán está Cristo que ha traído gracia y la salvación. Estamos constantemente bajo el dominio del pecado, pero con la salvación y la gracia de Cristo somos liberados del pecado y de la muerte sin sentido, porque ésta cobra un sentido nuevo. Solamente en la acción salvadora de Dios en Cristo podemos salir del pecado original (=la humanidad vieja) y ser criaturas nuevas.

3ª Lectura: Mateo: 10,26-33

Seguimos en san Mateo con el discurso de la misión. Siguiendo una línea profética y martirial, vemos que el rechazo que van sufrir los discípulos, en vez de ser causa de desánimo, debe motivar a una gran confianza en el Padre que está en los cielos, quien cuida con esmero de los suyos.

Por eso los auténticos y misioneros en pleno del siglo XXI, deben tener el temple profético para dejarse seducir por Dios y no por el temor a los poderosos de este mundo. Hoy, en nuestro ambiente, no somos perseguidos a muerte, pero podemos encontrar muchos vacíos a nuestro lado, precisamente por ser cristianos, y surge el miedo a decir la verdad, miedo a las murmuraciones o calumnias, miedo al desprecio por ser cristianos, miedo a ser coherentes con la fe que se profesa. No se trata solamente de ser combativos, dispuestos a la polémica, sino de creer en la verdad del evangelio que, no mata, sino que trasforma. Ahora, la palabra de Jesús es radical: no teman a los hombres que lo único que pueden hacer es quitar la voz; pero incluso en el silencio de la muerte, la verdad no quedará obscurecida.

Si nos sabemos y nos sentimos hijos no le tememos a nada y mucho menos a la muerte. Confesemos nuestra fe como el Jeremías y pidámosle a Dios su compañía permanente: Pero el Señor guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra.

Anexo

Recordando que la próxima semana se llevará una manifestación llamada la marcha del orgullo, de personas seducidas por una anticultura hedonista, sentimentalista y anticientífica. Y dicho sea de paso, aprovechando además que el día de mañana lunes 26 de junio celebramos la memoria litúrgica de un santo español muy juvenil, les insto y los motivo a echarle una hojeada a la biografía de San Pelayo Mártir, aquí dejo solo un esbozo: El emir Abd al-Rahmán III intentó pervertir la castidad del joven santo que le requirió contactos sexuales diciendo: “Te daré una gran cantidad de oro y plata, los mejores vestidos y adornos que precises”. A lo que el joven contestó: Lo que prometes, emir, nada vale, y no negaré a Cristo; soy cristiano, lo he sido y lo seré, pues todo eso tiene fin y pasa a su tiempo”.